Seguridad en el día a día
Volver a pie de noche: nueve hábitos que se sostienen.
Los consejos para volver a pie suelen dar por hecho atención, tiempo y lucidez. Pero el trayecto que inquieta es precisamente aquel en el que nada de eso se cumple. Aquí tienes nueve hábitos pensados para tu versión cansada.

Elegir el camino antes de salir
Un camino decidido en la puerta se decide una vez, con calma. Un camino decidido en un cruce a la una de la madrugada lo elige la calle que parece menos mala, y no es lo mismo.
Prefiere la calle larga, iluminada y con gente al atajo por el aparcamiento. Dos minutos más cuestan poco, y la decisión no cuesta nada cuando se toma pronto.
Dejar un sentido libre
La cancelación de ruido convierte una calle en una película muda. Pierdes los pasos, los motores, la bici que llega por detrás, a alguien que te llama. Es casi todo tu sistema de alerta.
No hace falta caminar en silencio: el modo ambiente, un solo auricular o un volumen lo bastante bajo como para oír aparcar un coche te dejan el pódcast y te devuelven la calle.
Llevar las llaves y la alarma ya en la mano
La puerta de casa es un momento lento: te paras, bajas la mirada, rebuscas en el bolso. Basta con rebuscar antes, mientras todavía caminas.
Vale para todo lo que llevas para ir con más tranquilidad. Una alarma en el fondo del bolso es una alarma a la que nunca llegarás a tiempo. En el llavero, en la mano, está a un tirón.
- Las llaves en la mano una calle antes de llegar
- La alarma en la misma anilla: una sola mano encuentra las dos
- El móvil en un bolsillo, no en la mano delante de ti
Cargar el móvil, y configurarlo antes
El móvil sostiene casi todo lo anterior: ilumina, avisa, llama. Pero tiene que estar cargado y, sobre todo, configurado de antemano. La llamada de emergencia y los contactos a los que avisar se ajustan una sola vez en los ajustes nativos del iPhone y de Android, y el Journal le dedica un artículo. Diez minutos un domingo, y no hay que volver a hacerlo.
Un móvil al 4 % cuyos contactos de emergencia nunca se rellenaron no servirá la noche en que habría servido. Lo demás cabe en poco: algo con lo que pagar un trayecto que no pensabas hacer, y tu documentación.
- Los contactos de emergencia rellenados con antelación, no esa noche
- El número de emergencias local: 112 en toda la Unión Europea
- Algo con lo que pagar un trayecto de última hora
Avisar a una persona, no a todo el grupo de chat
Alguien debe saber más o menos dónde estás y más o menos a qué hora deberías llegar a casa. Una persona que de verdad se dará cuenta vale más que un grupo de diez en el que cada cual supone que otro está pendiente.
Compartir la ubicación en tiempo real hace ese trabajo sin comentarios constantes. Compartes durante el trayecto, el punto se mueve y todo se detiene al llegar. Nadie tiene que escribir «ya estoy en casa» a las dos de la madrugada.
Hacer caso a la sensación antes de explicarla
Las ganas de cruzar, de entrar en una tienda o de dar media vuelta llegan casi siempre antes que la razón. Esperar a la razón es lo que hace perder tiempo. Cruza primero y piénsalo desde la otra acera.
Equivocarse en esto no cuesta absolutamente nada: habrás cruzado una calle para nada, algo que les pasa varias veces por semana a personas a las que nadie molesta nunca.
¿Alguna pregunta?
¿Es más seguro caminar con el móvil en la mano?
Casi nunca. Un móvil en la mano es una pantalla que miras en lugar de la calle, y el objeto más fácil de arrebatar. Guárdalo en el bolsillo y mira al frente.
¿Sirven de verdad las alarmas personales?
Un sonido fuerte consigue atención y vacilación, y a menudo basta con eso. Es todavía más útil cuando además indica dónde estás: el ruido por sí solo no hace venir a nadie.
¿Qué hago si creo que me están siguiendo?
Cruza, cambia de dirección y ve a un sitio concurrido e iluminado: una tienda, una gasolinera, una calle principal. Llama a alguien y di en voz alta dónde estás.



